Hoy, va de madres.
En España, cada primer domingo de mayo se celebra el Día de la Madre.
Un día en las que algunas mujeres lo celebrarán con la suya propia, con su familia creada o disfrutarán de algún que otro regalo o detalle que le muestre el aprecio que sus criaturas y pareja le tienen.
Esa estampa, en la etapa perinatal, no siempre sucede para todas. Paralelamente, hoy puede ser un día difícil de transitar para muchas otras.
Para quienes estáis en búsqueda de embarazo y veis que, de momento, no llega. Y hoy, es un recordatorio del deseo sin cumplir, de ver caras felices y celebrando lo que ansías. Vosotras que quizás tenéis que rechazar una invitación a una baby shower o bienvenida de otro bebé para cuidaros y resguardaros del dolor que os provoca verlo. Quienes se os esté haciendo largo el camino y aún mantengáis la esperanza, a pesar de que haya veces que cueste.
Para ti que pudiste quedarte embarazada pero tu bebé falleció. En el que hoy puede remover la nostalgia de aquel bebé, aquel hijo que vivió en ti pero ya no está. Hoy que quizás reabre la herida de transitar un posparto sin un bebé en tus brazos y con una lactancia que no tiene a nadie que alimentar. Un día en el que puedas sentir que desautoriza tu maternidad y en el que hoy, te identificas como madre.
Para aquellas mujeres que tuvisteis que tomar la compleja decisión de interrumpir vuestro embarazo, por el motivo que sea, y que hoy os reabre cierto dolor. Las que quizás hoy sigáis viviendo con el silencio de vuestro camino, por vergüenza, culpa o tristeza.
Para esas que tenéis una relación complicada con vuestra propia madre. Una madre que pudo y quizás puede seguir dañando. Por la madre que siempre se quiso tener y nunca se tendrá. Por las que seguís buscando encontrarla y sufrís viendo cómo no llega. Esas mujeres que anheláis tener la relación tan bonita que observáis entre tu amiga y su madre. Quienes vivís el duelo por no haber sentido el refugio, seguridad y amor en quien se supone que tendría que haberlo sido.
También para todas vosotras, quienes vuestra madre murió y cada noche la buscáis en vuestros propios sueños. Un abrazo, una mirada cómplice, un latido en el pecho, unas manos enlazadas. Y cada día al despertar, lidiáis con esa ausencia.
Para ti, que quizás no has podido conocerla pero sabes que está por ahí. La que tiene que sobrevivir a la pregunta: “¿y tú madre?, cuéntame” y no sabes qué responder. A ti que te gustaría saber su color favorito, cómo será su voz o fantasea saber dónde estará. A ti que quizás tuviste que matarla en vida para sobrellevar el duelo de su ausencia.
A ti, quien te habría gustado serlo pero, por distintas circunstancias, no se ha dado. A ti que quizás llevabas un largo camino de reproducción asistida, con varios intentos por lograr un embarazo a término con un bebé vivo, y decidiste que lo mejor para ti era parar. O a ti, quien te hubiese gustado serlo en pareja y no encuentras alguien con quien compartir ese sueño.
A ti, que has decidido no serlo, por tus personales e íntimas razones, y hoy sigues teniendo que aguantar juicio hacia tu opción de familiares o amigas. Quienes te tachan de egoísta, de quien va a su bola o amenazan con que te arrepentirás y te quedarás sola.
A ti, a vosotras, para quienes el día de hoy es un día de luto, de dolor y duelo, y que quizás deseáis que llegue pronto mañana.
A ti, a vosotras, las que especialmente hoy, necesitáis un poco de amor y comprensión, a todas, hoy: os recuerdo, os doy voz y letra, y os mando un abrazo muy fuerte y sentido.
Diana