Exterogestación: primeros 9 meses del posparto.

Estoy segura que durante tu posparto has podido sentir algo parecido a esto:

“¿Por qué siento que no me puedo separar de mi bebé?”

“No me siento cómoda dejando a mi bebé en brazos de otra persona.”

“Cuando estoy lejos de mi bebé, me siento rara, no estoy cómoda ni tranquila.”

Si te sientes identificada con alguna de las cuestiones que menciono antes, quédate conmigo que te cuento por qué sucede. Y tranquila, no estás loca 😉 Lo que te pasa es completamente normal y esperable.

¿Qué es la exterogestación?

La exterogestación es el periodo de alrededor de 9 meses después del parto en el que el bebé requiere de este tiempo para terminar de desarrollarse. Si nos comparamos con otros mamíferos, el cerebro del bebé es aún muy inmaduro como consecuencia de tener un cerebro más desarrollado. Esto supone que el bebé necesita contacto, brazos y estar cerca de su madre para terminar de desarrollarse, lo que lo hace totalmente dependiente de sus cuidadores.

Durante este periodo, falta por desarrollar la capacidad de movimiento autónomo (gateo/caminar), la madurez cerebral completa, la regulación térmica/emocional autónoma y la capacidad de supervivencia independiente.

Por eso, el bebé necesita contacto físico constante, calor y seguridad, movimiento suave como el balanceo y escuchar sonidos familiares, por ejemplo, el latido del corazón de su madre, la voz materna y paterna además del olor de su figura principal, su madre.

Todo esto, no sólo ayudará a facilitar la adaptación del recién nacido al mundo exterior sino también a establecer un apego seguro donde el bebé aprenderá que alguien cubrirá sus necesidades ofreciéndole predictibilidad y seguridad.

Beneficios de la exterogestación

La exterogestación es un proceso biológico y evolutivo necesario para lograr la supervivencia de la especie. Sin este periodo los seres humanos no sobreviviríamos.

Entre sus beneficios están los siguientes:

  • Regulación emocional: el contacto piel con piel reduce el estrés y el llanto.
  • Mejor desarrollo neurológico: el cerebro madura en un entorno seguro.
  • Vínculo afectivo fuerte: se refuerza el apego entre bebé y cuidadores.
  • Mejor descanso: los bebés suelen dormir mejor cuando se sienten acompañados.

Es importante saber que, siempre y cuando el bebé y la madre perciban algún tipo de estímulo reconocible entre ambos, se sentirán en calma y seguridad. Pongo un ejemplo: si no ves a tu bebé porque te estás dando una ducha, usa tu voz para hacerle saber que estás ahí, eso le aliviará su soledad temporal (y la tuya también). Imagina que no puedes hablar porque tienes un resfriado, estar en brazos con tu bebé le conforta porque también reconoce tu olor y tacto. Otro ejemplo sucede cuando comienzan la escuelita infantil y madre y bebé han de separarse, que el bebé disponga de una prenda con el olor materno, una foto de familia o un peluche familiar, facilitará esas horas de ausencia de sus progenitores.

¿Por qué llora tanto un recién nacido?

Uno de los aspectos más importantes de la exterogestación es entender el llanto. El bebé no llora por capricho ni para manipular: es su única forma de comunicación.

Responder de forma rápida y cariñosa a sus necesidades no es malacostumbrarlo, sino proporcionarle seguridad y confianza. Dejarlo llorar frecuentemente y durante largos periodos de sueño provocaría una subida de cortisol, la hormona del estrés, con la consecuencia de aprender que nadie le atenderá. En tal caso, el tipo de apego no sería seguro y en un futuro se podrían ver las consecuencias en los vínculos que estableciera.

Por eso es importante ser responsiva con los cuidados del bebé. La exterogestación, por tanto, funciona como un proceso protector de la salud mental y emocional de nuestros bebés.

Exterogestación: una crianza más consciente

Entender la exterogestación cambia por completo la forma de vivir los primeros meses del bebé. El bebé es dependiente por naturaleza, y eso no tiene nada de malo. Es el proceso que atravesamos todos los seres humanos. Porque para ser independientes primero necesitamos ser dependientes.

Estar todo el día con tu bebé en brazos, en el pecho, de porteo o haciendo colecho no es más que seguir las guías que la biología ha preparado para las madres y sus bebés. 

Si alguna vez experimentas ansiedad o intranquilidad por estar lejos de tu bebé, recuerda que es lo esperable. Que tu entorno lo comprenda y valide es fundamental para que madre y bebé estéis bien. El mejor lugar del mundo para tu bebé son tus brazos. Y está bien así. Un abracito.